miércoles, 8 de noviembre de 2017

Una visita rápida a Miramar y El Velero

Hicimos una visita relámpago a las comunidades El Velero y Miramar. Y queremos compartir con Ustedes algo de lo que vimos. Ya estamos a las puertas de la temporada de verano, y hay que ir llenando la agenda de las vacaciones.

El mar llega hasta nosotros, en Miramar, y nos tiende una alfombra de espuma. Ser un país pequeño también es un lujo: se puede bañar hoy en el Pacífico, y pasado mañana en el Caribe.

Los dos balnearios quedan en el departamento de León, para llegar hasta ellos hay que ir a Puerto Sandino, sobre la carretera vieja a León. Pero antes de llegar a Puerto Sandino, se toma un desvío a mano izquierda. Hay varias instalaciones de tanques de combustible en la zona, por lo que debe tener cuidado para no perderse.

Esta es otra toma del mismo Miramar, allá a lo lejos la tormenta avanza. Me recuerda a Darío: "Pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar, a cortar la blanca estrella que la hacía suspirar"

Primero se llega a Miramar, pasa antes por unas salineras; pero si continúa recto llegará al Velero. En el futuro, todos estos balnearios serán unidos por la carretera costanera, porque si continúa siempre adelante va a salir a otros balnearios: Playa Hermosa y después a El Tránsito.

Esta es la playa El Velero, viendo hacia el sur. La punta que se ve al fondo es lo que divide al Velero de Miramar, ya que son playas contiguas.

Desde Managua hasta El Velero hay 76 kilómetros. Si va en vehículo particular, se puede ir por la carretera vieja a León; si va en bus, se puede ir hasta La Paz Centro y de ahí toma un bus hasta Puerto Sandino; aunque hay buses que se pueden tomar a la entrada del empalme a Puerto Sandino.


De Managua a La Paz Centro cuesta como C$ 26, y de ahí a Puerto Sandino cuesta como C$ 27, en total cerca de C$ 60 de ida.

miércoles, 25 de octubre de 2017

San Miguelito: La otra cara del lago de Nicaragua

La mayor parte de turistas, nacionales y extranjeros, que visitan las costas del lago de Nicaragua únicamente lo han visto desde los departamentos del Pacífico, o a lo sumo lo han visto desde la isla Ometepe. Pero, ¿ya lo ha visto desde las costas del departamento de Río San Juan? Pues, si no lo ha hecho, se ha perdido amaneceres y atardeceres de fotografía.


Vista del lago de Nicaragua, desde el puerto San Miguelito hacia el suroeste. Se observa a la izquierda, sobre el lago, una parte del archipiélago Solentiname. Al fondo, parte de la cordillera volcánica de Costa Rica, de izquierda a derecha parecen el volcán Rincón de la Vieja y el Orosí.

En Nicaragua, los vientos predominantes azotan el lago desde el noreste, procedentes del Mar Caribe, por eso, las olas empujadas por el viento rompen en las playas de arenas volcánicas de Granada y Rivas. A veces, cuando hay mucho viento, en la zona de San Jorge, el oleaje del lago nos recuerda al Pacífico. Por el contrario, visto desde el departamento de Río San Juan, nos recuerda un espejo de agua.


Aquí observamos sobre el plano del horizonte la pequeña isla El Guarumo; tras ella, el archipiélago Solentiname; y más al fondo, apenas se divisan (de izquierda a derecha) los volcanes: Miravalle, Rincón de la Vieja y Orosí. En esta toma no incluimos el Tenorio, que también se divisa desde San Miguelito, está a la izquierda.

Ahora que hay una carretera excelente desde Managua hasta San Carlos, a la orilla del río San Juan, puede aprovechar ese viaje para detenerse en el poblado San Miguelito. Aunque no está sobre la carretera, solamente hay 7.5 kilómetros desde el empalme; es el punto más accesible de esta parte del lago de Nicaragua.


Esta es la misma toma de la noche anterior, pero tomada como a las seis de la mañana; el sol apenas toca las alturas que rodean San Miguelito. En el horizonte, (de izquierda a derecha) sobre el lago, se observan: la punta "Mal Paso", de unos 135 metros de altura y las islas El Boquete, Carrizal (sólo un punto) y El Guarumo.

Si Usted sale de Managua hasta Juigalpa, la cabecera de Chontales, siga adelante, pasa los puentes La Tonga, La Vainilla y otros; siga hasta el puente y empalme de Lóvago, tome por la derecha, hasta la entrada de Acoyapa (mano derecha); siga siempre la carretera principal; llegará al empalme Pájaro Negro, que es la entrada hacia El Almendro (mano izquierda), siga siempre adelante y a 18 kilómetros, encontrará la entrada a San Miguelito (mano derecha). Desde el empalme, hasta el propio poblado de San Miguelito hay 7.5 kilómetros.

Otro de los atractivos de San Miguelito, son sus aves acuáticas que se esconden entre las plantas acuáticas que abundan cerca del muelle. Si es amante de la observación de aves... no pase por alto este destino. La zanata (Hembra del Quiscalus mexicanus) sigue con atención los movimientos de un ave acuática que busca comida ¿La distingue?

Desde Managua hasta San Miguelito hay aproximadamente 255 kilómetros. Desde Managua hasta San Carlos hay 295.

El pasaje desde Managua hasta San Miguelito costaba, en abril de este año C$ 132, equivalente a unos 4.5 USD. Hasta San Carlos costaba C$ 152, aproximadamente a unos 5.0 USD.

A la hora de publicar este artículo, hemos recibido el siguiente comentario que les copiamos:

Hola quería completar su exposición sobre San Miguelito, mencionando que hay dos hoteles cómodos, y 3 hospedajes. Hay varios restaurantes y comedores donde puede probar la comida propia de la zona, más que todo, pescado. Para pasar el día con actividades interesantes le propongo la visita al Tallercito típico Frida: colectivo de mujeres dedicados a costura y manualidades. Si le gusta madrugar, debería ir en bote a ver aves, flora y fauna, en los humedales de la orilla del lago; puede visitar fincas en la zona rural, o pasear en nuestro pueblo acogedor, hasta la punta más alta en donde ahora es el estadio de béisbol, y desde donde puede ver todo el panorama pintoresco de San Miguelito.

Muy agradecido por compartir sus aportes.



miércoles, 23 de agosto de 2017

RÍOS DE NICARAGUA HACIA EL CARIBE NORTE

En el Pacífico de Nicaragua, los ríos existentes, en su mayoría, son de curso corto y poco caudal; muchos de ellos desaparecen en el verano, cuando cesan las lluvias. Así que los sitios de agua dulce, aprovechables para bañarse en Semana Santa, a menudo, son presas o embalses que retienen las aguas del invierno.

La rápida corriente del río Olama, cerca del puente entre Tierra Azul y cerro El Caballo. 

Pero viajando desde Managua hacia el Caribe Norte, por la carretera Managua – Boaco – Río Blanco – Mulukukú – Siuna – Rosita – Bilwi, nos vamos encontrando una exposición natural de algunos de los ríos más mencionados de Nicaragua. Aquí les anotamos una pequeña selección de los treinta más reconocidos que encontramos sobre la ruta:

Malacatoya (Puente Las Banderas), Las Cañas, Olama, Compasagua, Grande de Matagalpa (Puente Real), Bulbul, Saiz, Paiwás, Río Blanco, Wanawana, Wilike, Tuma (Puente de Mulukukú), Lisawé, Guineo, Labú, Prinzapolka (Puente Tadazna), Yaoya, Coperna, Baká, Sangsangwás, Banacruz, Bambana, Okonwás, Kuliwás, Kukalaya, Leymus, Sahsa, Sumubila, Akawás y Wawa.

El Prinzapolka, con su caudal de invierno, la foto se tomó viendo hacia río arriba.

Cualquiera de estos ríos con su caudal, si lo tuviéramos en el Pacífico, es indudable que sería un punto de llegada de bañistas. Pero aquí en el Caribe, con tantos ríos, a menudo pasan desapercibidos para los visitantes. Claro, el Pacífico tiene los dos grandes lagos, compartidos con la zona central; pero en materia de ríos y caudales, sobresale el Caribe.

A veces estos ríos tienen una trayectoria y una historia que muchas personas ignoran. Por ejemplo, el río Malacatoya nace en las tierras altas de San José de los Remates, en la comarca Malacatoya, aunque hay otra comarca del mismo nombre, que pertenece a Granada, en donde el río desemboca en el Lago de Nicaragua. Con sus aguas se alimenta la presa de Las Canoas, que todavía se observa sobre la carretera hacia Boaco.

El río Grande de Matagalpa, nace en el municipio del mismo nombre, cuando pasa cerca del mercado de la ciudad es un río bastante pequeño, que crece con fuerza en invierno; pasa a la par de las cabeceras de Ciudad Darío y Sébaco. Pero el nombre de Grande, se entiende solamente hasta que uno conoce su desembocadura en el mar Caribe, cerca de Karawala. A ver cuándo los ambientalistas de Matagalpa van a visitar la barra donde desemboca, les aseguro que se sorprenderán.

El Bambana, después de las fuertes lluvias que cayeron sobre Bonanza y Rosita.

El río Olama, tiene la particularidad que baja abruptamente de las alturas de Cumaica, su cabecera se ubica en la comarca La Luna, cerca de donde nace el río Luna, que pasa por Boaco. En este rápido descenso, el río forma interesantes caídas y pequeños cañones, que todavía no son muy visitados por los turistas.

El río Prinzapolka, nace de la unión de dos ríos, Uli y Wani, éste último nace en la falda norte del cerro Saslaya, una de las áreas de bosque mejor conservadas de Nicaragua. Por eso, el área protegida BOSAWAS, lleva su nombre, por las áreas más representativas: Bocay, Saslaya y Waspuk.

El río Bambana, nace en el municipio de Bonanza, y sus márgenes siempre han estado habitadas por comunidades indígenas, Mayangnas y Miskitas. Se forma con la unión de varios ríos, entre ellos Banacruz.

El río Kukalaya, se menciona en la historia como uno de los más grandes obstáculos para la comunicación terrestre con el Caribe norte; tiene la particularidad que su corriente es muy rápida, debido a la presencia de saltos cercanos.
  
Algo que sobresale de nuestros ríos – no sé si lo habrán notado – es la variedad de voces indígenas con que se forman sus nombres; y los curiosos y prácticos significados que les daban nuestros antepasados.

El Kukalaya, fotografiado en el momento de una intensa lluvia.

Por ejemplo, “Malacatoya”, significa algo así como “río que da muchas vueltas”, en lengua Nahua; en Mesoamérica le llamamos “Malacate”, a un instrumento utilizado, como un rodillo con una palanca manual, para sacar agua del pozo.

En cambio, “Olama”, es lengua Matagalpa, y significa – según Jaime Íncer – “malacate”; es decir, estamos hablando que en la práctica tienen el mismo nombre; además que ambos nacen en las alturas de Cumaica.

El nombre “Kukalaya”, en lengua Miskito significa “río de las abuelas”. “Saiz”, en lengua Matagalpa significa “mariposa”. Muchos de los ríos del Caribe llevan la sílaba “Was”, que significa “río” en Mayangna; por ejemplo, “Paiwás”, significa río (Was) de la batata (Pai); y "Kuliwas", significa río (Was) del oro (Kul).

Por el momento, muchas gracias y saludos.


martes, 1 de agosto de 2017

UN LUGAR QUE PARECE LEYENDA

En 1963, la empresa maderera NIPCO cerró operaciones en el Caribe Norte de Nicaragua; antes de irse de Nicaragua, levantaron el puente sobre el río Wawa, a la altura de Snaky, y también se llevaron los rieles de centenares de kilómetros de línea férrea, que unían los campamentos madereros y bananeros.

El río Wawa es uno de los más caudalosos y anchos de Nicaragua, está sobre la ruta Managua – Puerto Cabezas; cuando sus aguas crecen, dejan incomunicadas a miles de personas, incluyendo los habitantes de Puerto Cabezas; porque inunda los llanos cercanos, a veces hasta más de dos kilómetros a ambos lados del río.

Foto del río Wawa, a la altura de la comunidad Wawa Boom. Al fondo se observa la barcaza transportando camiones de un lado al otro del río.

Por eso, se considera casi una leyenda la existencia de un puente ferroviario antiguo sobre este río, muy pocos lo han visto; pero, en efecto, existió, y fue desmantelado por la NIPCO en 1963. Tuvimos la oportunidad de visitar el sitio donde estuvo este puente y aún pueden observarse, como testigos de piedra, sus bases.

Antes de contarles dónde queda, mejor dicho, dónde quedaba el puente, tenemos que darles algunos datos de interés. Primero, el municipio de Puerto Cabezas, es la capital de la Región Autónoma del Caribe Norte, conocida antes como RAAN. Este municipio tiene una extensión de 5,984.81 kilómetros cuadrados y su casco urbano se llama Bilwi; hay muchas personas que confunden un nombre con el otro: Puerto Cabezas es el nombre del municipio y Bilwi es el nombre de la ciudad.

Segundo, desde Managua hasta Bilwi hay un total de 536 kilómetros, desglosados de la siguiente manera: Managua – Boaco, 88 kilómetros; Boaco – Siuna, 230 kilómetros; Siuna – Rosita, 73 kilómetros; y Rosita – Bilwi, 145 kilómetros. En total, como le decíamos, son 536 kilómetros desde Managua hasta Bilwi, pero 37 kilómetros antes de llegar a Bilwi, está el paso del río Wawa, que corta la carretera. Como no hay puente, se debe pasar por una barcaza.

Tercero, el río Wawa es uno de los más notables de Nicaragua, es el sexto río más largo, aunque está lejos del primer lugar que es el Coco, con 680 kilómetros de largo; el Wawa tiene “apenas” 160 kilómetros de largo, pero es uno de los más caudalosos porque nace y se desplaza por una de las zonas más húmedas de Nicaragua.

En la época seca, el ancho del Wawa es de 150 metros, en el sitio donde opera la barcaza, que es en la comunidad Wawa Boom; pero en la época de lluvias inunda todo el llano alrededor y la misma comunidad Wawa Boom queda aislada, por eso sus pobladores acostumbran transportarse en canoas de madera, con remos o canaletes, o en embarcaciones de fibra de vidrio, con motor, llamadas “pangas”.

Canoas o botes de madera de los pobladores misquitos de Snaky. Se ve que en este punto el río no es tan ancho como en Wawa Boom.

Las compañías bananeras y madereras construyeron el puente para los trenes que transportaban los bananos y la madera; pero lo hicieron río arriba, en donde el Wawa es mucho más estrecho. Ese lugar queda junto a un pequeño río, o caño, llamado Snaky, donde ahora hay algunas casas.

Para llegar a Snaky, después de pasar por la barcaza en el río Wawa, hay que dirigirse a Waspán, que está en la frontera con Honduras, a la par del río Coco y a una distancia de 632 kilómetros de Managua. Unos 50 kilómetros antes de Waspán, se llega a una pequeña comunidad llamada Swich de Moss, ahí doblamos a la izquierda, saliéndonos del camino principal hacia Waspán y enrumbando por entre unos caminos secundarios o “trochas” madereras, entre los pinos jóvenes que cubren el llano. Seguimos por esta trocha – para recorrerla hay que viajar en vehículo 4x4 – sorteando los "pegaderos", a lo largo de 11 kilómetros de viaje, hasta llegar al pobladito Snaky.

Dejamos los vehículos a un lado del camino y bajamos a pie hasta el río, para contemplar, lo que casi se considera una leyenda, un lugar casi mítico: las bases de lo que fue un puente sobre el río Wawa.

Ese lugar, Snaky, está en medio de la nada, ya que los centros poblados más cercanos están a más de 40 kilómetros; y déjenme decirles, que es un lugar que está destinado a convertirse en un atractivo turístico. Ese antiguo puente era el nudo de vías férreas – hoy abandonadas – que cruzaban la selva en distintas direcciones. En un futuro, es probable que alguna carretera se construya ahí porque permitiría la comunicación terrestre con comunidades de la zona occidental de la Reserva de Biósfera BOSAWAS.

No lo habíamos mencionado, pero toda esta zona está habitada por comunidades indígenas Misquitas y Mayangnas. Ellos fueron los pobladores originales de todas estas comunidades, y desde aquí se extendieron por la costa caribe de lo que ahora es Costa Rica y Panamá, hasta alcanzar Colombia.

Aquí están los restos que confirman que en algún tiempo, sobre el río Wawa existió un puente. Al otro lado del río inicia una selva ininterrumpida hasta cerca de Wiwilí, en Nueva Segovia.

Entre el sitio donde estuvo antes el puente, en Snaky, y donde ahora está el paso de la barcaza, hay cerca de 80 kilómetros y los habitantes de todas las comunidades indígenas ubicadas río arriba van hasta Wawa Boom a vender sus mercaderías, para lo cual utilizan balsas que simplemente dejan ir río abajo con la carga, mientras las dirigen entre las piedras y la corriente del río.

Al otro lado de Snaky, ya cerca de la comunidad indígena Awas Tingni, inicia una región selvática ininterrumpida que termina hasta las riberas del río Coco en Wiwilí, Nueva Segovia. Usted podría caminar a lo largo de semanas, sin encontrar poblados, por el centro de montaña de BOSAWAS. La lluvia recia, los ríos crecidos, el bosque húmedo cerrado, junto a los llanos inundados impasables: le recordarán que Nicaragua aún posee una rica biodiversidad que debemos cuidar y conocer. 

viernes, 17 de febrero de 2017

¡Nuevo sendero en Catarina!

Es probable que, si no visita muy seguido el mirador de Catarina, aún no se haya enterado que está funcionando un nuevo sendero, llamado Los Mangos ¡Ideal para recorrerlo con los niños! Tiene una longitud de apenas 860 metros; pero es la delicia de los pequeños del hogar.

Inicio del sendero: inician los retos, pero los modelos no lucen muy emocionados


La laguna de Catarina, cuyo verdadero nombre es laguna Apoyo – viene del nahua “Apoyec” que significa “agua salada – en realidad pertenece no sólo al municipio Catarina, sino que es compartida además por los municipios: San Juan de Oriente, Diriá y Granada.

Para llegar al sendero primero ubíquese en el mirador de Catarina, viendo hacia la laguna, después baje hasta la calzada y tome hacia la izquierda – hacia el noreste – y va a caminar unos 630 metros hasta llegar a la entrada del sendero en donde hay una caseta.

Primer reto: el paso del puente peatonal, hay que tener mucho cuidado porque hay algunos escalones muy separados y el puente se mueve mucho

El costo de la entrada es de C$ 30 por adulto – los niños pequeños no pagan por entrar, pero los mayores usualmente se les cobra por igual, a menos que vayan en grupo.

Cuando lo hemos visitado con niños pequeños usualmente les ponemos retos para motivarlos a superar sus miedos o para incentivarlos a aprender de la naturaleza. El primer reto que encontrarán es un pequeño puente colgante: ojo, le recomendamos que aún los niños mayores lo crucen con adultos tomados de la mano, porque el movimiento del mismo puede ser peligroso.

Hay varios escalones, ideales para ver ¿quién llega primero? Por eso, tomar fotos en momento de competencia no es muy adecuado

Los otros retos son las subidas a las escaleras rústicas que sirven para bajar y subir a los distintos niveles del sendero. En realidad, aunque el recorrido es muy corto a los niños les encantará.

Si van en silencio y en las primeras horas de la mañana, hay que mantenerse en silencio para escuchar a los monos aulladores negros – monos congo -  que tienen presencia en esta Reserva Natural. Por eso, otro reto es aguzar el oído para escuchar los lejanos y aparentes cercanos aullidos. Casi al final del sendero hay un territorio colonizado por bulliciosas urracas azules, algo que también les gustará.

El sendero se extiende a lo largo de una altura promedio de 528 msnm, y el espejo de agua está a unos 73 msnm, por lo que entre el follaje se adivina la laguna; al final se llega a un pequeño mirador rústico en donde se aprecia el azul intenso de la misma, desde otra perspectiva distinta al mirador de Catarina.

Al final, un pequeño mirador rústico, y allá, a más de 450 metros abajo, el azul intenso de la laguna

Hay áreas para dar una breve acampada, aunque no se permite hacer fuego, puede llevar un buen almuerzo como premio para los niños. Aunque el sendero probablemente dejará decepcionado a los adultos acostumbrados a caminar; hay que verlo como una excelente opción para escapar del bullicio del área del mirador de Catarina.


Le pedimos que, junto a los niños, se esmere por cumplir las reglas de esta Reserva Natural: no bote basura en el sendero, no hable en voz alta ni realice ruidos innecesarios, no encienda fuego en áreas no autorizadas, no moleste a la fauna, no corte ramas u hojas, ni lastime los árboles. Pero, la principal recomendación es… ¡camine por su salud y por la felicidad de los niños!